Some of us have to grow up sometimes & so if I have to, I’m gonna leave you behind.
"He
pasado toda mi vida trabajando para que tuvieses una vida fácil y no
tuvieras razones para quejarte. Todo el tiempo que invertí en ti
fue invertido con amor, aunque no sé si lo pudiste notar, por todo eso,
esperaba ser recompensado con logros que me hicieran sentir orgulloso de
ser tu padre. Gracias a mi tienes el mundo a tus pies y puedes tomar el rumbo
que quieras, pero solo quiero que sepas que no estoy dispuesto a asumir las
consecuencias de otra equivocación tuya..."
- Hey
sí, eso es lo que me dice siempre, ya lo sé de memoria.
- Igual
sabes que la cagaste feo, no puedes quejarte. Lo que te diga o haga
lo tendrás merecido.
- He hecho
cosas peores, pero él no sabe. Supongo que debo seguir así, con
mi padre no hay forma de crear lazos de confianza.
La
confianza no es algo que se exige. ¿Qué podemos hacer si nos piden algo
que se nos hace imposible dar? Para los adolescentes, confiar en alguien es
como comenzar a leer un libro del que nunca hemos escuchado alguna
referencia, así como podemos terminarlo satisfactoriamente,
podemos dejarlo a la mitad por la decepción que no pueda causar.
Por dichas decepciones, confiar en alguien es mucho más difícil.
Tal vez
nuestras vidas tengan esperanza de renovarse (desde nuestro punto de vista)
pero para otras personas nuestras vidas no tienen rumbo ni esperanza
de mejoría, muchas veces las personas que piensan eso son nuestros
propios padres. Los adolescentes nos sentimos acorralados cuando nuestros
padres (inconformes con el rumbo que llevan nuestras vidas) nos exigen que
confiemos en ellos y seamos honestos. ¿Para qué? sabemos que
la conclusión de toda charla honesta y "familiar" es
que nosotros somos egoístas y no valoramos
un montón de cosas que no supimos en que momento recibimos. En
ese callejón, la única salida se mentir, una y otra vez, para
evitar la incomodidad de esas charlas, sin importar que el lazo
familiar cada vez sea más débil.
Como se lo
recalcaba su familia cada vez que se daba el momento, Mario ya llevaba una
vida fácil, por eso para él no existía la
posibilidad de que su familia tuviera conocimiento de sus hobbies, los
cuales para una familia conservadora como la
de él eran casi un pecado. Su familia es la típica familia
que cree que el dinero soluciona todo tipo de problema, para Mario eso no
era algo malo, la falta de afecto dejo de ser algo relevante
para él durante su infancia. No se cómo hay personas
que exigen confianza cunado no ofrecen cariño.
Es difícil explicar y entender cómo se pueden
exigir infinidades de actitudes y aptitudes con
el único fin de evitar escándalos que pongan en riesgo la
imagen frente a una sociedad cada vez más materialista.
¿Para qué buscar
afecto en tu familia, la cual no te conoce? Puedes buscarlo en otras personas
que si te entienden y que por algún motivo disfruten estar contigo.
Esto era lo que Mario se repetía cada vez que sus padres y
abuelos le preguntaban sobre su vida tratando aparentar ser la familia perfecta.
Siempre será más fácil decir lo que las personas quieren
escuchar para no dar explicaciones más largas.
- Hoy debo
volver a casa y es obvio que tendré que dar respuestas.
- Haz lo
mismo de siempre, eres un experto mintiendo.
-
Mi papá ya viene, seguro con mi abuelo para joderme
desde aquí hasta llegar a la casa. Siempre buscan la forma de cagarme
más la vida.
Como Mario
imaginaba, su padre llegó con el abuelo y el saludo fue un dulce
"Apaga el celular, está lloviendo fuerte". Salieron de la Clínica y
luego de subirse al carro. Mario ya se preparaba para la cantaleta. Nadie
dijo nada, fue un largo trayecto y en el que solo se escuchaba la lluvia;
la tensión era obvia, algo era diferente, se sentía el enojo
y la decepción, pero el auto estaba lleno de una paz que hacía que Mario
se sintiera a punto de entrar al infierno.
Al llegar,
el miedo no le permitía caminar normalmente, hizo el esfuerzo de
disimular y seguir adelante. Una vez adentro vio a su mamá con
cierta actitud que le produjo más vergüenza que miedo. No quiso
subir, pensó que era mejor recibir todo de una vez.
- Ya no
sabemos que hacer contigo. Sube a descansar.
Solo
se escuchó eso, Mario obedeció y en su cuarto no sabía qué
hacer, no tenía nada claro en su cabeza. ¿Por qué no hicieron
nada? ¿Por qué seguía vivo? ¿Por qué dicen que no
saben qué hacer si nunca no han sabido? Eran tantas
preguntas que no lo dejaban disfrutar el sonido de la lluvia. La mezcla de
miedo, vergüenza y ansiedad hizo que las lágrimas salieran una tras otra.
Nunca había llorado de esa manera y aunque en las noches de soledad
lo hacía para desahogarse, esta vez era diferente, no lloraba porque no
estaba conforme con su vida, lloraba porque no sabía cómo sería su
vida a partir de ese momento, ya no era el mismo de antes y eso lo asustaba
mucho, llorar era la respuesta que le daba su cuerpo, llorar en silencio hasta
dormir.
Los días siguientes
fueron largos, casi eternos, en la casa nadie hablaba del tema, para Mario ese
fue el peor castigo de su vida. Su conciencia no
le permitía salir o invitar amigos, Durante el día
su compañía eran los audífonos y solo salía de su
cuarto para comer, pasaba las noches desvelado pensando en lo
que había hecho y cómo sucedieron las cosas, para hallar respuestas,
sus pensamientos se interrumpían
cuando sonaba alguna canción como Ain't it fun que lo
hiciera llorar mientras le recordaba qué tan dura es la realidad
y cuán difícil es afrontarla.

"I’m too tired of always being
mad at the world, won’t you just admit you don’t care?" Paramore :)
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